Desierto presenta el vacío como un estado interior.
La paleta terrosa y difusa evoca silencio, erosión y soledad.
Las líneas de carbón recorren la tela como caminos mentales inciertos.
Las formas geométricas aparecen como refugios frágiles o ruinas internas.
El gesto expresivo dialoga con la contención racional.
El tiempo se manifiesta como desgaste y memoria latente.
El desierto se convierte en reflejo del ser.
