Realidad
En esta obra, la conciencia aparece como un territorio en constante desplazamiento.
El rostro no representa a alguien, sino un estado interior.
Las capas de color revelan conflicto, percepción y emoción superpuestas.
El ojo central actúa como umbral entre el mundo interno y externo.
La pintura entiende la conciencia como proceso, no como imagen estable.
