En Origen, João Bieniek invita al espectador a volver al comienzo de la vida.
La forma circular central remite al seno materno, al útero y al sol.
Símbolos universales del nacimiento, la energía y la continuidad.
Espirales y capas terrosas sugieren gestación, movimiento y transformación.
El carbón conserva el gesto ancestral; la acrílica aporta luz y materia.
Caos y forma dialogan, así como instinto y conciencia.
Una obra que celebra el impulso vital que da origen al ser.
